miércoles, 22 de febrero de 2012

Contrario a la anorexia





Esta sección pretende hacer una historia corta con alguna experiencia (propia o ajena) que resultó, en su momento, demasiado grande e importante. Dado que se tratan de hechos reales los nombres aparecen sólo en iniciales.

Hay días posteriores a una pelea con mis amigas o con mi madre, quizá días aburridos en los que siento que mi vida es una mierda, en los que me levanto odiando mi reflejo en el espejo, odiando ese cuerpo al que me han metido y el que me ha causado esa desconfianza que tengo por todo, ese cuerpo delgadísimo y pequeño que me ha hecho merecedora de algunas burlas y apodos a veces graciosos o tiernos y otras, groseros e insensibles.
Esos días en los que, en cuanto le digo hola a la niña con las enormes ojeras y los brazos y piernas frágiles, un hambre inmensa se apodera de mí y me hace buscar y comer todo lo que se encuentre a mi paso, con la idea de que entre más coma más rápido subiré de peso. Me atasco de comida y me siento llena, regreso al espejo, alzo los brazos y me doy cuenta que aún se me marcan algunas costillas. Me dan ganas de golpear y destruir a la niña del espejo pero en lugar de eso sigo atascándome de más y más comida hasta que me siento exhausta y voy sintiendo cómo la comida se me va revolviendo en el estómago y finalmente mi cuerpo no lo resiste y me hace vomitar. Mi estómago vuelve a quedar vacío, tal como estaba en la mañana, y yo sigo igual de flaca que como desperté. Sé que no es anorexia, una anoréxica vomita o no come para no engordar…pero lo que hago yo, todo este drama con la comida es sólo para engordar. Querer más de lo que aguanta mi estómago pequeño.
Todo esto es un martirio para mí y la causa de mi inseguridad frente a los chicos “no, no le gusto, no quiere un esqueleto como yo”; frente a las chicas “sí, ella está hablando de mí. Se está burlando de mis piernas flacas”; frente a mi familia “soy poca cosa, no puedo ser tan increíble”; en la escuela “no quiero pasar a exponer, ellos me estarán viendo de pies a cabeza todos esos minutos”; al elegir ropa “me queda mal, me veo fea, no hay ropa para mí”… Sufro cuando mis amigas comienzan a sacar el tema del peso. Sufro más que una chica gordita cuando me preguntan mis medidas. Soy una cobarde que no es capaz de responder: “Mido 1.48 m y peso 33 kilos y no, no soy una anoréxica”. 

3 comentarios:

Alexis Read dijo...

Me gustó, no de la forma insensible que alguien se puede imaginar, si no de otra forma. Ya sabes que amo este tipo de entradas que haces y está no es la excepción. Yo le diría a esa chica, a esa chica delgada y a veces frágil que no se atasque de comida, que coma como debe de ser porque no es bueno para la salud hacer que tu cuerpo tenga que expulsar a fuerzas algo para que te des cuenta que no es bueno. Nacemos como somos y si a alguien no le gusta que no nos importe. Nadie es perfecto, algun@s sufren por sobre peso, algunos otros por falta de peso pero ¡no hay nadie perfecto! y hay mejores formas de tratar de serlo que hacer lo que primero se te venga a la mente...

¿Me inspiré? xD
Saludos y felicidades de nuevo por el concurso, ya pronto hago el envío :)

Azul dijo...

=) Me encantó esta nueva entrada. Kandra... cada vez escribes mucho mejor =) me alegra mucho que estés mejorando aunque admito que me preocupa un poco el tema... espero que no te estés dejando influenciar por lo que los demás dicen acerca de estar delgada o bien estar muy plana... son estupideces... la belleza está en la forma de pensar... la belleza se mide por los sueños y los ideales, no por el peso y las tallas. Aun tengo la esperanza de que algún día las cosas cambien... cuando la moda deje de existir... utópico verdad¿?

Navegante dijo...

Me gustan mucho tus entradas, siempre me haces pensar.
Creo que has relatado muy bien los sentimientos que uno puede llegar a tener por estar delgada.
Por ejemplo tengo una prima que es muy delgada, y ella una vez me comentó que porque piensan los demás que una chica solo se puede sentir insegura porque es gordita y no porque es muy flaquita, ella por eso luego se sentía mas y también luego le daba por querer subir de peso, aunque por suerte nunca hizo cosas como vomitar, pues dentro de todo ella es muy razonable.
Un abrazo Kendra! n.n